El baño es una de las zonas de la casa donde más se acumulan manchas difíciles, y no siempre por lo que uno imagina. Además del sarro o la suciedad típica, hay dos causas muy comunes que pasan desapercibidas: los aceites que usamos en la piel y el vapor combinado con sudor. Acá te contamos cómo tratarlas.

Manchas de aceite en la cerámica del piso y las paredes

Es muy común usar aceites corporales, ya sea para hidratarse o para exfoliarse, dentro de la ducha. El problema es que esos aceites, con el uso repetido, terminan manchando la cerámica del piso y de las paredes — y son manchas que se notan, sobre todo en cerámicas claras.

La buena noticia es que incluso una mancha de aceite vieja y ya asentada se puede tratar. Con un buen remojo con percarbonato de sodio, la mancha se afloja y sale, devolviéndole a la cerámica su aspecto original.

Manchas por vapor y sudor en los vidrios

Otra causa menos conocida: la combinación de vapor de agua caliente con el sudor del cuerpo puede dejar una marca notoria en los vidrios de la ducha o mampara, con el tiempo. También es una mancha que responde bien al mismo tratamiento.

La clave para buenos resultados: persistencia

En el baño, más que en otras superficies, es importante no esperar un resultado inmediato desde el primer intento. Lo que mejor funciona es:

Con constancia, tanto las manchas de aceite como las de vapor y sudor se pueden ir sacando, incluso cuando ya llevan tiempo ahí.

En resumen

El baño acumula más tipos de manchas de los que uno piensa: no solo sarro, también aceites corporales y marcas de vapor con sudor. OxyManch, con un buen remojo, guantes y algo de persistencia (y un cepillo de alambre para el piso), ayuda a tratarlas incluso cuando ya son manchas viejas.

👉 Conocé OxyManch y sacale el máximo provecho también en tu baño acá.